Algunos perros se vuelven sorprendentemente cariñosos, mientras que otros buscan la soledad. Este cambio de personalidad puede resultar sorprendente, pero a menudo refleja una necesidad de tranquilidad. Si tu compañero parece más ansioso, desorientado o irritable, no lo regañes: está pasando por un periodo de adaptación. Tu paciencia y tu presencia serán su mayor apoyo.
Menos apetito, más sueño
¿Un comedero siempre lleno o un perro que ignora sus premios? Estas son señales que no debes pasar por alto. Con la edad, el gusto, el olfato y la digestión cambian. Opta por alimentos más apetitosos, digeribles y fáciles de masticar. En cuanto al descanso, no te preocupes si tu perro duerme casi todo el día: es su forma de recargar energías. Crea un rincón tranquilo y acogedor donde pueda descansar plácidamente.