Los inhibidores de la ECA y los bloqueadores de los receptores de angiotensina II, conocidos como IECA y ARA-II, respectivamente, pueden ser utilizados precisamente para proteger los riñones en determinadas personas.
Ejemplos incluyen medicamentos cuyos nombres genéricos terminan en “-pril”, como lisinopril, y otros que terminan en “-sartán”, como losartán.
Estos medicamentos pueden ser beneficiosos para personas con hipertensión, enfermedad renal o determinados problemas cardíacos.
Sin embargo, necesitan seguimiento médico porque pueden modificar la función renal y los niveles de potasio.
Nunca deben suspenderse por cuenta propia.
5. Diuréticos
Los diuréticos, conocidos popularmente como “pastillas para eliminar líquidos”, ayudan al organismo a eliminar agua y sal.
Son medicamentos muy útiles para determinadas personas con presión arterial alta, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal.
Pero una dosis inadecuada puede provocar deshidratación o alteraciones de algunos minerales en la sangre.
Por eso, tampoco es correcto afirmar que los diuréticos son simplemente “malos para los riñones”.
Su seguridad depende de la situación de cada paciente, la dosis y el seguimiento médico.
6. Algunos antibióticos necesitan ajustes
Muchos antibióticos salen del organismo principalmente a través de los riñones.
Cuando una persona tiene una función renal reducida, puede ser necesario modificar la dosis o la frecuencia con la que se administra el medicamento.
Esto no significa que alguien con enfermedad renal no pueda tomar antibióticos.
Al contrario: una infección sin tratar puede representar un problema mucho mayor.
Lo importante es que el profesional conozca la función renal del paciente para elegir el medicamento y la dosis adecuados.
7. Algunos medicamentos antivirales y antifúngicos
Algunos tratamientos utilizados contra infecciones virales o causadas por hongos también pueden requerir ajustes cuando la función renal está disminuida.
La razón es que ciertos medicamentos pueden acumularse en el organismo cuando los riñones no los eliminan correctamente.
Por eso, si tienes enfermedad renal, es importante informar al médico o farmacéutico antes de comenzar un nuevo tratamiento.
8. Productos de venta libre también pueden representar riesgos
Uno de los errores más comunes es pensar que algo vendido sin receta es automáticamente seguro.
No es así.
Algunos medicamentos para el dolor, productos para determinadas molestias digestivas y otros tratamientos de venta libre pueden ser problemáticos para personas con enfermedad renal.
Además, algunos productos contienen varios ingredientes al mismo tiempo.
Esto puede hacer que una persona tome accidentalmente una dosis excesiva de un mismo componente al combinar diferentes productos.
Leer las etiquetas y preguntar al farmacéutico puede evitar este problema.
El riesgo aumenta cuando se combinan ciertos medicamentos
Una situación especialmente importante ocurre cuando se combinan un AINE, un medicamento como un IECA o ARA-II y un diurético.
Esta combinación puede aumentar el riesgo de lesión renal en determinadas circunstancias, especialmente si además existe deshidratación.
Por eso, si tomas varios medicamentos diariamente, no conviene añadir un antiinflamatorio por tu cuenta sin preguntar primero si es adecuado para ti.
¿Qué pasa si ya tienes enfermedad renal?
Las personas con enfermedad renal deben prestar especial atención a los medicamentos que utilizan.
Algunos medicamentos pueden necesitar una dosis menor o una frecuencia diferente porque los riñones no los eliminan con la misma eficacia.
También pueden existir medicamentos que deben evitarse dependiendo de la etapa de la enfermedad renal y de otros factores.
Por esta razón, llevar una lista actualizada de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que consumes puede ser muy útil durante una consulta médica.
¿El paracetamol es más seguro?
El paracetamol, también conocido como acetaminofén, generalmente se considera una opción más segura para los riñones cuando se utiliza en las dosis recomendadas.
Pero eso no significa que pueda tomarse sin límites.
Una cantidad excesiva puede causar graves problemas, especialmente para el hígado.
Además, algunos medicamentos para el resfriado y otros productos contienen paracetamol sin que la persona se dé cuenta, lo que puede provocar una dosis total demasiado elevada.
Siempre hay que revisar los ingredientes antes de combinar diferentes medicamentos.
Nunca suspendas un tratamiento importante por miedo
Este punto es fundamental.
Encontrar un medicamento en una lista de internet que dice “daña los riñones” no significa que debas dejar de tomarlo.
Algunos medicamentos que requieren vigilancia también proporcionan beneficios importantes y pueden incluso ayudar a proteger los riñones en determinadas enfermedades.
Suspender de repente un tratamiento para la presión arterial, el corazón u otra condición puede ser más peligroso que continuar tomándolo correctamente.
Si tienes dudas, habla con un médico o farmacéutico antes de hacer cambios.
Señales que merecen atención
Si estás tomando medicamentos y aparecen síntomas inesperados, conviene consultar.
Algunas señales que pueden acompañar a problemas renales incluyen una reducción importante de la cantidad de orina, hinchazón, cansancio inusual, náuseas o cambios importantes en el estado general.
Sin embargo, estos síntomas pueden tener muchas causas diferentes.
No intentes determinar por tu cuenta que un medicamento está dañando tus riñones. Una evaluación médica y, cuando corresponde, análisis de sangre y orina pueden ayudar a comprobar cómo están funcionando.
Cómo proteger tus riñones cuando tomas medicamentos
Puedes reducir riesgos siguiendo algunas reglas sencillas:
No tomes medicamentos por recomendación de amigos o familiares.
No aumentes la dosis porque el dolor no desaparece rápidamente.
Evita utilizar antiinflamatorios durante largos periodos sin supervisión.
Informa al médico si tienes enfermedad renal.
Mantén una lista de todos tus medicamentos y suplementos.
Pregunta antes de combinar medicamentos de venta libre.
No suspendas tratamientos recetados sin consultar.
Sigue las indicaciones sobre análisis y controles médicos.
Presta atención a la hidratación, especialmente durante enfermedades que causen vómitos o diarrea.
La clave no es tener miedo a los medicamentos
Los riñones son órganos muy importantes y algunos medicamentos pueden afectar su funcionamiento, pero presentar el tema como si existiera una lista de “pastillas prohibidas para todos” puede ser engañoso.
La realidad es mucho más específica.
Un medicamento puede ser apropiado para una persona y requerir precauciones adicionales en otra. La dosis, la duración del tratamiento, la función renal, la edad, la hidratación y otros medicamentos pueden cambiar completamente el nivel de riesgo.
Por eso, la mejor protección no consiste en dejar de tomar medicamentos necesarios.
Consiste en utilizarlos correctamente, evitar la automedicación y consultar antes de añadir cualquier nuevo tratamiento.
Cuidar los riñones también significa cuidar la manera en que utilizamos los medicamentos.