La amenazaba si no guardaba silencio sobre el testamento. ¿Por qué nunca declaró esto a la policía? Beatriz bajó la mirada. Mi primo Aurelio me visitó dos días después de la muerte de Sara. Me dijo que si abría la boca, investigaría mis impuestos, encontraría irregularidades donde no la sabía. Me dijo que podía destruir mi vida con una llamada. Tuve miedo, Dolores. Tuve miedo y me callé. Y he vivido con esa culpa 5co años. ¿Estaría dispuesta a declarar ahora?
Beatriz miró por la ventana donde el sol comenzaba a ocultarse. Sara era mi mejor amiga. Dejé que condenaran a su esposo inocente por cobardía. Si declarar ahora puede arreglar algo de lo que hice mal, estoy dispuesta. Dolores salió de la casa de Beatriz con una grabación de su testimonio y renovada esperanza. Pero al llegar a su auto notó algo extraño, un vehículo negro estacionado al final de la calle, el mismo modelo que había visto frente a su casa días antes.