Los ojos de Lia estaban rojos y Jen no me miraba.
Sobre la mesa, junto a los papeles, había otro sobre con mi nombre escrito de puño y letra de papá.
Lo vi en cuanto entré esa noche… pero aún no podía abrirlo. No estaba preparado entonces, pero ahora sí.
“Chels, si estás leyendo esto, significa que lo lograste.”
Eres más valiente de lo que crees.
Con amor, papá.”
Apreté la nota contra mi pecho y miré alrededor de la casa silenciosa.
Por primera vez desde que murió papá, esta casa volvía a ser mía, y con ella, mi vida.
“Chels, si estás leyendo esto, significa que lo lograste.”