Si empezás por la cara
Empezar por la cara suele vincularse con personas prácticas, que valoran la eficiencia por sobre todo lo demás. Son quienes van directo al grano en cualquier situación, sin darle demasiadas vueltas a las cosas, y que suelen priorizar resolver rápido antes que analizar cada detalle.
Si empezás por las axilas
Este orden se asocia con personas cuidadosas y atentas al detalle, que priorizan sentirse cómodas antes que cualquier otra cosa. Suelen ser personas conscientes de cómo las perciben los demás, con una sensibilidad especial hacia lo social y hacia mantener buenas relaciones con su entorno.
Si empezás por los pies
Quienes terminan lavándose primero los pies suelen ser personas metódicas, que avanzan de a poco y disfrutan de tomarse su tiempo en cada tarea. Se los asocia con una personalidad tranquila, paciente, que prefiere ir paso a paso antes que apurar los procesos.
¿Hay algo de cierto en todo esto?
Como la mayoría de estas curiosidades de psicología popular, no existe una investigación científica seria que confirme una relación directa entre el orden en que uno se lava y su personalidad. Se trata más bien de asociaciones simbólicas que circulan hace tiempo y que funcionan como un juego liviano de autoconocimiento, no como un diagnóstico.
Aun así, no deja de ser un buen disparador para pensar un poco en los propios hábitos automáticos y, de paso, para comparar respuestas con amigos y familia y ver quién se identifica con qué.