Uñas más resistentes: hábitos sencillos para cuidarlas y evitar que se quiebren

Una rutina suave para protegerlas
Lima en lugar de arrancar
Mantén los bordes a una longitud cómoda y límalos con movimientos suaves, preferiblemente en una sola dirección. Si una esquina se engancha, no la tires: recórtala con cuidado y alisa el borde. Esta pequeña práctica evita que una fisura avance.
Protege manos y uñas
Usa guantes al realizar tareas que impliquen agua durante mucho tiempo o productos de limpieza. Después, seca bien las manos, especialmente alrededor de las uñas. Aplicar una crema sencilla en manos y cutículas puede ayudar a reducir la sensación de sequedad.
Evita los usos que las debilitan
No utilices las uñas para abrir envases, raspar superficies o despegar etiquetas. Si aplicas esmalte, retíralo sin frotar de forma excesiva y deja descansar las uñas si notas que están ásperas o sensibles.
La clave está en repetir estas medidas durante varias semanas, no en esperar un cambio inmediato. Una rutina constante puede preservar la longitud que ya has conseguido y disminuir las roturas; el siguiente paso es revisar qué ideas populares pueden ser contraproducentes.

