ROSQUILLAS ESPONJOSAS EN SARTÉN 😱 Sin Horno hechos por la abuela 👵 👉 Receta en los comentarios

ROSQUILLAS ESPONJOSAS EN SARTÉN Sin Horno hechos por la abuela



Preparación paso a paso
1. Activa la levadura.
Coloca el agua tibia en un bowl grande. El agua debe sentirse tibia al tocarla, no caliente, porque una temperatura demasiado alta puede dañar la levadura. Agrega el azúcar y la levadura seca. Mezcla ligeramente y deja reposar entre 5 y 10 minutos, hasta que aparezca una capa de espuma en la superficie.

2. Agrega el aceite y la sal.
Incorpora las 2 cucharadas de aceite y la cucharadita de sal. Mezcla nuevamente hasta integrar.

3. Incorpora la harina poco a poco.
Comienza agregando unas 4 tazas de harina. Mezcla primero con una cuchara y, cuando la masa empiece a tomar consistencia, continúa trabajando con las manos. Añade el resto de la harina poco a poco, solamente hasta conseguir una masa suave y manejable.

No agregues harina de más. La masa debe quedar muy suave, elástica y apenas húmeda, pero sin pegarse excesivamente a las manos. Esto ayudará a que las rosquitas queden esponjosas.

4. Amasa.
Pasa la masa a una superficie limpia y amasa durante aproximadamente 8–10 minutos, hasta que esté lisa y elástica. Forma una bola.

5. Primer levado.
Coloca la masa en un bowl ligeramente aceitado y cúbrela con un paño limpio o plástico. Déjala reposar en un lugar tibio durante 45–60 minutos, o hasta que haya duplicado aproximadamente su volumen.

6. Forma los bollitos.
Presiona suavemente la masa para retirar parte del aire. Divídela en 10–12 porciones similares y forma bollitos redondos. Cúbrelos y déjalos reposar 10 minutos. Este pequeño descanso hará que resulte mucho más fácil darles forma.

7. Forma las rosquitas.
Toma cada bollito y haz un agujero en el centro con los dedos. Ve abriendo y estirando suavemente hasta conseguir una forma de anillo. Conviene hacer el agujero un poco grande porque la masa volverá a crecer durante el reposo y la fritura.

Déjalas gruesitas si quieres un interior especialmente suave y esponjoso.
8. Segundo reposo.
Coloca las rosquitas formadas sobre una superficie ligeramente enharinada. Cúbrelas y déjalas descansar otros 5–10 minutos mientras calientas el aceite.

9. Fríe las rosquitas.
Calienta abundante aceite a fuego medio, idealmente a unos 170–175 °C. Coloca pocas rosquitas a la vez para evitar que baje demasiado la temperatura.

Fríelas aproximadamente 1½–2 minutos por cada lado, volteándolas cuando estén bien doraditas. Deben cocinarse lentamente para que el centro quede completamente hecho sin quemarse por fuera.

10. Escurre.
Retira las rosquitas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente o una rejilla. Déjalas enfriar unos minutos.

11. Cubre con azúcar glass.
Cuando estén tibias o frías, pásalas generosamente por azúcar glass hasta cubrirlas por ambos lados.

El secreto para que queden esponjosas
No satures la masa con harina y respeta el tiempo de levado. Además, evita freírlas con el aceite demasiado caliente: se dorarían rápidamente por fuera mientras el interior quedaría crudo.

El resultado son unas rosquitas gorditas, doraditas y ligeramente crujientes por fuera, pero muy suaves y esponjosas por dentro, con una generosa capa de azúcar glass.