Permanecer completamente inmóvil durante mucho tiempo puede aumentar la rigidez y debilitar los músculos que ayudan a proteger las articulaciones.
Caminar, hacer ejercicios suaves de movilidad o practicar actividades de bajo impacto puede ser útil para muchas personas.
La clave está en evitar los movimientos que aumenten claramente el dolor.
Fortalece los músculos
Los músculos que rodean las articulaciones ayudan a proporcionar estabilidad y soporte.
Por ejemplo, fortalecer adecuadamente las piernas puede ayudar a proteger las rodillas y facilitar actividades cotidianas como caminar o levantarse de una silla.
Si existe dolor persistente, lo ideal es que los ejercicios sean adaptados por un profesional.
Cuida tu peso
Cuando existe sobrepeso, las articulaciones que soportan el peso corporal, especialmente las rodillas, caderas y tobillos, pueden recibir una mayor carga.
Perder peso cuando es necesario puede reducir esa presión y mejorar las molestias en algunas personas.
No se trata de realizar dietas extremas, sino de mantener una alimentación equilibrada y cambios que puedan mantenerse a largo plazo.
La alimentación también importa
Una alimentación adecuada no funciona como un analgésico inmediato, pero proporciona nutrientes necesarios para mantener huesos, músculos y tejidos en buenas condiciones.
Conviene incluir regularmente:
Alimentos ricos en proteínas
Las proteínas ayudan a mantener la masa muscular. Puedes obtenerlas de huevos, pescado, pollo, carnes magras, lácteos, legumbres, tofu y otros alimentos.
Fuentes de calcio
El calcio participa en el mantenimiento de los huesos.
Algunos alimentos que lo aportan son los lácteos, bebidas vegetales fortificadas, sardinas con espinas comestibles, algunas verduras y ciertos alimentos preparados con calcio añadido.
Alimentos con vitamina D
La vitamina D ayuda al organismo a absorber calcio y es importante para la salud ósea.
Puede encontrarse en determinados pescados, huevos y alimentos fortificados. En algunas personas puede ser necesario evaluar sus niveles y considerar suplementación bajo orientación profesional.
Frutas y verduras
Una alimentación variada proporciona vitaminas, minerales y otros nutrientes importantes para el funcionamiento normal del organismo.
No necesitas encontrar una fruta “milagrosa” para eliminar el dolor. Lo importante es la calidad general de la alimentación.
¿Y los remedios caseros?
Aquí conviene tener cuidado con las promesas que circulan en redes sociales.
Es común encontrar recetas que aseguran que una determinada bebida o mezcla puede “eliminar el dolor de huesos” en pocos días. Sin embargo, una preparación casera no puede sustituir el diagnóstico y tratamiento de una causa médica.
Una bebida caliente puede resultar agradable y algunas personas pueden sentirse mejor temporalmente con determinadas medidas de confort, pero eso no significa que esté reparando huesos o eliminando una enfermedad articular.
Lo mismo ocurre con ingredientes como jengibre, cúrcuma, canela, limón o determinadas infusiones. Pueden formar parte de una alimentación saludable, pero no deben presentarse como tratamientos universales contra el dolor.
Calor o frío: ¿cuál conviene más?
La respuesta depende del tipo de molestia.