Uno de ellos es el ataque isquémico transitorio, conocido como AIT. Sus síntomas pueden parecerse mucho a los de un derrame, pero suelen desaparecer después de un período corto.
Esto no significa que el peligro haya pasado. Un AIT puede ser una advertencia de que existe un riesgo elevado de sufrir un accidente cerebrovascular posteriormente. Por eso, incluso si los síntomas desaparecen, es necesario buscar atención médica urgente.
Las señales que debes conocer
Una forma sencilla de recordar los principales síntomas es observar cinco aspectos: rostro, equilibrio, fuerza, visión y habla.
Rostro: un lado de la cara puede quedar caído o adormecido. Una sonrisa asimétrica puede ser una señal de alerta.
Equilibrio: puede aparecer repentinamente dificultad para caminar, mareo intenso o pérdida de coordinación.
Fuerza: un brazo o una pierna pueden debilitarse o adormecerse, especialmente en un solo lado del cuerpo.
Visión: pueden producirse cambios repentinos en la visión de uno o ambos ojos.
Habla: la persona puede tener dificultad para hablar, pronunciar palabras correctamente o comprender lo que se le dice.