Nada, pero ahora sé algo que no sabía antes. Dolores se inclinó hacia adelante. ¿Qué te dijo, Salomé? Ramiro cerró los ojos. Cuando los abrió, estaban llenos de lágrimas. Mi hija estuvo ahí esa noche. Vio todo desde el pasillo. Tenía 3 años y vio todo. Me dijo que alguien entró a la casa después de que yo me dormí. Alguien que ella conocía, alguien en quien confiaba. ¿Quién? Ramiro pronunció un nombre que Dolores ya sospechaba. Mi hermano Gonzalo, mi propia sangre.
Dolores llegó a su casa pasada la medianoche. Las revelaciones de Ramiro daban vueltas en su cabeza. Un hermano traidor, una niña testigo. 5 años de silencio. ¿Por qué Salomé nunca habló? que la mantuvo callada tanto tiempo. Abrió la puerta y encendió la luz. Lo que vio la paralizó. Su casa había sido registrada. Cajones abiertos, papeles en el suelo, libros tirados de los estantes. Quien fuera que entró no buscaba robar, buscaba algo específico. El expediente del caso Fuentes caminó con cuidado entre el desorden hacia su escritorio.