Desaparecido durante 17 años: su ESPOSA lo vio en el banco, lo siguió y descubrió que

Patricia no dormía. Llamaba constantemente al teléfono de Roberto, que permanecía apagado. Visitó hospitales y clínicas de la Cruz Roja de la zona, preguntando si habían ingresado a algún hombre que coincidiera con su descripción.

Daniel y Alejandro preguntaron dónde estaba su padre, y ella no supo qué decirles. Les dijo que su papá tenía que irse de viaje de trabajo urgente, pero los niños percibieron su angustia.

La casa se sentía extrañamente vacía sin la presencia constante de Roberto, sin el sonido de sus pasos, sin el olor de su colonia barata y los cigarrillos que fumaba a escondidas en el patio.

Cuando transcurrieron 72 horas y Roberto seguía sin aparecer, la policía finalmente inició una investigación formal. Verificaron su última ubicación conocida y hablaron con compañeros de trabajo, vecinos y familiares.

Lo que encontraron fue desconcertante. Roberto simplemente había salido de su casa esa mañana y desapareció. No hubo cargos a tarjetas de crédito, ni retiros de efectivo, ni llamadas telefónicas. Su última señal registrada fue a las 7:45 a. m., cuando su teléfono contactó con una torre de telefonía celular cerca de la estación de metro Lindavista.

Después de eso, nada. Silencio absoluto.