La tecnología ha cambiado profundamente las formas de entretenimiento infantil. Hoy existen videojuegos, aplicaciones, plataformas de video y experiencias digitales que no estaban disponibles para muchas generaciones anteriores.
Estos medios pueden ofrecer creatividad, aprendizaje y oportunidades para jugar con otras personas a distancia. Por eso, no sería correcto afirmar que toda forma de entretenimiento digital es negativa.
Sin embargo, cuando las pantallas ocupan casi todo el tiempo libre, puede resultar más difícil encontrar momentos para la actividad física, el juego espontáneo y la convivencia presencial.
La cuestión no consiste en elegir entre el pasado y el presente, sino en buscar un equilibrio.
Un niño puede disfrutar de un videojuego y, al mismo tiempo, salir al parque, aprender a saltar la cuerda, jugar a las escondidas o participar en un partido con sus amigos.
Los juegos tradicionales siguen siendo una opción accesible para compartir tiempo en familia y crear experiencias fuera de las pantallas.
Cómo recuperar esos juegos con las nuevas generaciones