Imagina una fila de cinco símbolos:
○ ○ ○ ● ○
¿Cuál es diferente?
La respuesta parece evidente porque el cuarto símbolo es negro y los demás son blancos. Ahora imagina que todos fueran del mismo color, pero uno estuviera ligeramente girado. La tarea sería más difícil porque tendrías que comparar la orientación en lugar del color.
Este ejemplo muestra algo importante: la dificultad de un acertijo depende de la característica que debemos observar y de lo fácil que resulta distinguirla.
Puedes crear tus propios desafíos utilizando objetos cotidianos, dibujos sencillos o figuras geométricas. Lo esencial es que las instrucciones sean claras y que exista una respuesta coherente cuando el acertijo esté diseñado para tener una sola solución.
¿Qué hacer cuando no encuentras la respuesta?
Lo primero es recordar que no todos los acertijos están diseñados con el mismo nivel de dificultad.