No significa que nuestros ojos estén fallando. Es una muestra de que ver no consiste únicamente en recibir imágenes, sino también en interpretarlas.
El efecto de la primera impresión
Imagina que observas un dibujo formado por varias líneas curvas. Al principio, puedes reconocer la silueta de un animal. Después, alguien te señala una segunda figura escondida en el mismo dibujo y, de repente, resulta difícil dejar de verla.
Este fenómeno aparece en muchas imágenes ambiguas. Una vez que descubrimos una interpretación alternativa, nuestra manera de observar la imagen puede cambiar.
La primera impresión suele ser útil en la vida cotidiana porque nos permite procesar información rápidamente. No obstante, en los acertijos visuales puede hacer que pasemos por alto detalles importantes.
Por eso, una buena estrategia consiste en no dar por terminada la observación después de identificar la primera figura.