Si tienes una estructura delgada y lineal, podrías presentar un componente ectomórfico más marcado.
Si tienes una estructura musculoesquelética más robusta, podrías presentar mayor componente mesomórfico.
Si tiendes a presentar una constitución más redondeada y una mayor proporción de grasa corporal, podrías tener mayor componente endomórfico.
Pero es perfectamente posible combinar características de los tres.
En lugar de preguntarte únicamente “¿soy ectomorfo, mesomorfo o endomorfo?”, puede ser más útil observar tu composición corporal, tus medidas, tu nivel de actividad y tus objetivos.
El cuerpo humano no cabe perfectamente en tres categorías. Estas etiquetas pueden describir ciertos patrones, pero no determinan tu potencial físico ni definen lo que puedes conseguir con buenos hábitos.