Dar un poco de leche una vez puede no producir una reacción evidente en algunos gatos.
Pero ofrecerla todos los días es diferente.
Además de la posible intolerancia a la lactosa, la leche aporta calorías y grasa que el gato realmente no necesita si ya recibe una alimentación completa y equilibrada.
La ASPCA recomienda no utilizar la leche como premio ni como sustituto del agua.
El agua fresca debe ser la bebida principal de un gato.
¿Qué pasa con los gatitos?
Aquí hay que tener todavía más cuidado.
Un gatito recién nacido sí necesita leche, pero debe ser la leche de su madre o, cuando esto no es posible, una fórmula específicamente diseñada para gatitos.
La leche de vaca no proporciona el equilibrio nutricional que necesita un gatito en crecimiento y puede provocar problemas digestivos y deshidratación.
Por eso, encontrar un gatito huérfano y darle leche de vaca como solución improvisada no es una buena idea.