Biología
Algunas personas pueden tolerar mejor un plátano amarillo y maduro porque resulta más fácil de digerir.
Además, el valor nutricional de una dieta no depende de elegir siempre la fruta menos madura.
La mejor opción es aquella que se adapta a tus necesidades, gustos y alimentación general.
El tamaño también importa
Dos plátanos con el mismo grado de maduración pueden tener cantidades diferentes de carbohidratos simplemente porque uno es mucho más grande.
Plátanos
Por eso, fijarse únicamente en el color puede ser engañoso.
Si estás controlando la cantidad de carbohidratos que consumes, el tamaño de la fruta también merece atención.
Un plátano pequeño y uno enorme no representan exactamente la misma porción.
¿Se puede aprovechar un plátano muy maduro?
Sí, siempre que esté en buenas condiciones.
Una de las mejores maneras de aprovecharlo es utilizarlo en recetas.
Puedes machacarlo y añadirlo a avena, hotcakes o pan de plátano.
Bananas
También puedes cortarlo y congelarlo para preparar licuados.
Esto evita desperdiciar fruta y permite aprovechar el dulzor natural del plátano.
La próxima vez que veas siete plátanos…
No pienses solamente en cuál se ve más bonito.
Observa el color, la firmeza y las manchas.
Un plátano verde puede ofrecer más almidón resistente.
Uno amarillo y firme puede ser una opción equilibrada para comer directamente.
Uno con manchas puede ser perfecto para cocinar.
Nutrición
Y uno demasiado maduro puede convertirse en un excelente ingrediente, siempre que todavía esté en buen estado.
El mejor plátano para ti no depende únicamente de su color: depende de lo que buscas, de cómo lo tolera tu cuerpo y de cómo encaja dentro de tu alimentación.
Así que la próxima vez que tengas que elegir entre siete plátanos, quizá ya no los veas de la misma manera.