Una niña vendió su única bicicleta para comprar comida para su madre, pero cuando un jefe de la mafia descubrió quién había arruinado sus vidas, todo cambió.

Hizo una pausa.

—Porque duele menos cuando no estás despierta.

Esas palabras golpearon a Rocco más que cualquier puñetazo que hubiera recibido jamás.

Había construido un imperio sobre el miedo y el respeto.

Sin embargo, esta niña hablaba del dolor como si fuera simplemente parte de la vida.

La casa vacía
Caminaron lentamente hacia la puerta.

Emma sacó una llave de debajo de un ladrillo suelto y la abrió.

La puerta se abrió con un crujido.

Dentro, la casa estaba casi completamente vacía.

Sin muebles.

Sin cuadros.

Sin rastro de que una familia hubiera vivido allí.

Solo el suelo de madera desnudo y el eco hueco de sus pasos.

—Mamá —llamó Emma en voz baja—.

—He traído a alguien para que me ayude.