8 cosas que definitivamente no debes meter en el lavavajillas (y el delicado arte de cuidar tus tesoros de cocina)

Me quedé paralizada en la encimera de la cocina, mirando fijamente el bol donde flotaba aquella extraña hebra blanca entre la clara. Sentí un nudo en el estómago. En un mundo lleno de historias alarmantes sobre alimentos contaminados y peligros ocultos, mi mente se precipitó a las peores conclusiones posibles. ¿Sería un parásito? ¿Una señal de que el huevo se había echado a perder? ¿Había traído sin saberlo algo peligroso a mi casa? Cuanto más lo miraba, más inquietante me parecía. No recordaba haberlo visto antes, y esa extrañeza me resultaba amenazante.