Un reo condenado hace 5 años por el caso Sara Fuentes pidió ver a su hija como última voluntad. Lo que sucedió durante la visita obligó a las autoridades a suspender el procedimiento por 72 horas. Fuentes exclusivas indican que la menor de solo 8 años le susurró algo al oído que provocó una reacción extraordinaria en el condenado. Dolores dejó caer el tenedor. En la pantalla aparecía el rostro de Ramiro Fuentes. Ella conocía esa cara, no de este caso, sino de otro.
Hace 30 años, otro hombre con esa misma mirada de inocencia desesperada había sido condenado por un crimen que no cometió. Dolores era una abogada novata entonces y no pudo salvarlo. Ese hombre pasó 15 años encerrado antes de que la verdad saliera a la luz. Para entonces ya había perdido todo, su familia, su salud, sus ganas de vivir. Dolores nunca se perdonó aquel fracaso. Ahora, mirando a Ramiro Fuentes, veía los mismos ojos, la misma desesperación, la misma inocencia que nadie quería creer.